Las Escrituras son la Luz del Mundo
“Supongamos ahora que se les libre de sus cadenas y se les cure de su error; mira lo que resultaría naturalmente de la nueva situación en que vamos a colocarlos. Liberamos a uno de estos prisioneros. Le obligamos a levantarse, a volver la cabeza, a andar y a mirar hacia el lado de la luz: no podrá hacer nada de esto sin sufrir, y el deslumbramiento le impedirá distinguir los objetos cuyas sombras antes veía.
Te pregunto qué podrá responder si alguien le dice que hasta entonces sólo había contemplado sombras vanas, pero que ahora, más cerca de la realidad y vuelto hacia objetos más reales, ve con más perfección; y si, por último, mostrándole cada objeto a medida que pasa, se le obligase a fuerza de preguntas a decir qué es”, “¿no crees que se encontrará en un apuro, y que le parecerá más verdadero lo que veía antes que lo que ahora le muestran?”
La Caverna de Platón
Por lo general la sociedad se encuentra como en tinieblas y miríadas de opiniones sobre la mejor manera de gobernarse en el día a día y no presta importancia a las grandes máximas que nos han dejado por escrito aquellos que nos han precedido. Pensamientos y normas útiles para el buen progreso de todos nosotros, duermen guardados y a la espera en las Bibliotecas del Mundo.
Muchos de nosotros observamos que lo que nos ofrece hoy la «cultura actual», con sus políticas en constantes peleas y en desafueros sin ningún noble sentido, junto con una escondida y exclusiva Ciencia, junto a muchas y diversas formas Religiosas, que muy apegadas a sus viejos dogmas y rituales, que solo sirven para lo más cercano y temporal tal como nos aparecen a una primera observación, con el fin de, aunque piadoso, de tenernos entretenidos y despreocupados por el futuro, no terminan de satisfacer a muchos de nosotros para lograr la Unión fraternal entre todos.
Esta es la tendencia de nuestra actual visión Cultural y esto es algo que debería servirnos para; primero despertar y salir del «letargo acostumbrado» para luego encontrar la senda de una verdadera educación, que logre de verdad hacernos realmente humanos y libres.
Todos tenemos el derecho a «una buena cultura» y a vivir sin miedos y libres, a vivir con renovadas esperanzas y buenos deseos para todos por igual. Para comenzar es de reconocer que, en gran parte, la luz del saber que nos muestra la cultura actual, es muy pobre para con nosotros, al menos aquellos que intuimos de que «algo no va bien» y que merecemos algo mejor, puesto que percibimos que somos en verdad “seres luminosos, herederos e hijos de una Luz Mayor” y por lo tanto las fugaces luces de opiniones vacías y equivocadas que tratan de inculcarnos ahora, no ayudan de ninguna manera a nuestro proyecto humano de paz y solidaridad fraterna. A lo sumo, solo benefician a los que gobiernan y viven de ello, que, a cambio de incentivos y prebendas, parece ser que nos mantienen entretenidos como a los niños de guardería. La gran mayoría de nosotros, siendo conscientes o no de ello, les seguimos a diario como ovejas al matadero.
Por esto y por la conciencia que brilla en cada uno de nosotros, nos es necesario acudir a las Bibliotecas, pues en ellas encontraremos el alimento sano y bueno para nuestro bien, escrito en los libros.
Por ejemplo, leemos al azar en uno de los Clásicos:
“Si el príncipe es virtuoso, los súbditos imitaran su ejemplo, siguiendo el modelo gobernante-súbdito, padre-hijo, etc. Una sociedad prospera solo se conseguirá si se mantienen estas relaciones en plena armonía. Los principales deberes de todo hombre de gobierno son: Amar al pueblo, renovarlo moralmente y procurarle los medios para la vida cotidiana. Cultivar la virtud personal y tender sin cesar a la perfección. En la vida privada como en la pública, observar siempre el sendero superior del “Justo medio”. Practicar los deberes de todas las relaciones sociales. Tener por objeto final la paz Universal y la Armonía general”.
de Confucio
Es claro que nos conviene estar bien informados, porque tal como venimos observando a diario, aquellos mismos lideres que nos gobiernan hoy en el mundo, que además de ser elegidos por nosotros “democráticamente hablando”, solemos caer en el error de aceptar todos sus errores y dejar que sean «profetas divulgadores» de las más nefastas opiniones, de muchas falsas ideas, que una vez establecidas como verdades, normas y leyes, nos obligan, guían y manejan cotidianamente como esclavos en la caverna.
Nos falta evidentemente en muchos casos, tener una mejor información general, porque casi todo lo que se proclama por los medios a nuestro alcance, sin un examen serio y valido para nosotros, por comodidad, hemos terminado por establecer como que es de lo más normal para nuestras vidas, y, por ende, a modo de unos espectadores silenciosos, las seguimos como a verdaderos «ídolos» a los que hay que adorar por siempre. De este modo, en el mismo fondo de la cuestión, percibimos internamente que esta forma de cultura no es nuestra y que en parte no terminamos de aceptarla, con la consiguiente tristeza, pues para bien o para mal solo estamos recogiendo los resultados de «la siembra de otros», en esta escuela de la actual forma de vida contemporánea, que, por sus resultados éticos y morales, así somos formados los niños del mañana.
Para los despiertos, la sabiduría del Mundo y de la Vida que buscamos, ya la han encontrado nuestros antecesores culturales, y los libros son sus afortunados testamentos. Solo nos hace falta abrir los tomos heredados y comenzar a discernir bien lo que dicen sus inmortales páginas. Benditos sean los que nos han inspirado y dejado el Arte de las Escrituras.
Las Bibliotecas de la Humanidad, están esperándonos para lograr entender mejor al Mundo y a nosotros mismos, porque los Libros abiertos y en el Silencio interior que nos piden en sus salas, son nuestros primeros y grandes Maestros.
BIBLIOTECAS DEL MUNDO
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